Leoric del Libro / Toni Camo

Nigromante

Description:

“Si algo he aprendido durante todos estos años de estudio, es que soy digno de todo el poder que poseo.”

descent_leoric.png

Bio:

Toni era un niño feliz.
Él y su hermano mayor Chuck solían jugar a ser magos. Toni era buen escapista y tenía una memoria excelente y a Chuck le gustaba jugar a las cartas, siendo sus dedos rápidos y ágiles. Los dos hacían un gran equipo aunque no eligieron un camino fácil. Aprovechándose de sus dones innatos para el ilusionismo se convirtieron en pequeños pillos que engañaban a cualquier incauto que se cruzara por su camino. Toni les engañaba con sus palabras y Chuck con la agilidad de sus dedos rebuscando en bolsillos ajenos. Si las cosas salían mal los dos salían corriendo cada uno por su lado y siempre acordaban antes de cada pequeño golpe un lugar de encuentro para poder huir con garantías de éxito.
El día del décimo aniversario de Toni su hermano Chuck decidió darle una fiesta sorpresa. Dos infelices en un camino poco transitado. Robarles hasta la ropa interior debería haber sido un trabajo fácil pero no lo fue. Los supuestos infelices eran realmente dos asesinos de talla superior a la de dos niños y el brillo de las navajas bajo el sol puso en alerta a Toni. Era el momento de escapar. Chuck no tuvo tanta suerte, lento en sus reflejos fue cubierto en poco tiempo de una mezcla grumosa de sangre y tierra, dispuesto a ser devorado por las bestias.
A Toni le extrañó verse solo en el punto de encuentro acordado así que tras esperar un tiempo prudencial regresó al lugar donde había tenido que separarse de su hermano mayor.
Y allí encontró lo que quedaba de él. Los ladrones le habían cortado las manos y le habían abierto en canal. Se habían llevado las pocas pertenencias que llevaba el chico y la sangre despedía un metálico olor que le provocó náuseas.
Se giró para deshacerse de los pocos alimentos que pugnaban por salir al exterior cuando el brillo de unas botas negras atrajo su atención. Levantó la vista y delante de él vio a un hombre mayor. No podía determinar su edad pues las arrugas del conocimiento difuminaban cualquier rasgo que pudiera delatarle.
“Parece que necesitas ayuda, chico” sonó la voz grave del extraño y Toni pudo ver un ápice de empatía en aquella mirada azul que le perforaba el alma.
“Sólo necesito a mi hermano…” contestó reprimiendo náuseas y llanto.
El hombre desvió el hielo de su mirada hacia el cadáver de Chuck.
“No era mi especialidad pero… tal vez podría ser la tuya…” replicó el desconocido._ “La nigromancia podría devolverte a tu hermano y a mí me vendría bien un ayudante dispuesto a buscar runas mágicas”._
Toni parpadeó sorprendido y ligeramente asustado. ¿Nigromancia? ¿Acaso aquel hombre era un hechicero?
“¿Puedes traer a mi hermano de regreso?” preguntó temeroso.
El hombre esbozó una mueca condescenciente.
“No lo haré yo. Lo harás tú.”
El pequeño contuvo el aliento. Ser un mago de verdad y no un vulgar estafador tal vez podría haberle interesado cuando era más pequeño pero en aquel momento sólo podía pensar en el hermano perdido. En hacerle regresar.
El hechicero sacó un libro aparentemente pesado de su mochila. Cuando Toni intentó inclinarse sobre él para poderlo mirar el hombre se apartó.
“Ni lo sueñes. Escribirás tu propio libro, chico.” dijo en voz baja. “De momento serás recolector de objetos para mí. Cuando estés listo traerás a tu hermano de regreso y descubrirás la grandiosidad de la magia.”
El chico dirigió la vista hacia los restos de su hermano y poco le importó lo que el hombre seguía diciéndole sobre libros, precios a pagar y hechizos. La idea de volver a tener a su hermano a con él era muy poderosa.
“Iré con vos, señor” respondió, ajeno a si el hombre había dejado de hablar.
El hechicero le miró con la misma condescencencia con la que le había estado mirando todo el rato y asintió.
“Puedes llamarme Dynamo”, contestó. Y comenzó a seguir aquel camino de tierra en dirección sur.
Toni recogió del suelo uno de los dientes de su hermano y se lo metió en el bolsillo, considerándolo a partir de ese momento un amuleto. Miró hacia el cadáver de Chuck unos instantes y secándose las lágrimas que aún surcaban su rostro, se dispuso a seguir a Dynamo el mago.

Leoric del Libro / Toni Camo

Descent: La runa de las sombras melania_avellaneda